Te reencuentro en el momento de peor soledad. Tus palabras, igual que siempre, me confortan, me hacen pensar. Hay algo en ti que me hace confiarte cada letra que cruza mi mente formando frases a veces sin coherencia que sin embargo entiendes tan bien. Te imagino perfecto riendo de mi confusión, sonrojándote por alguna picardía que dijiste, y diciendo "perdón, perdón" a media sonrisa y con los ojos serios, tal vez tapándote la boca con tus dedos flacos de uñas descuidadas y mostrándome después la palma como tratando de frenar lo que pensamos.
Me intriga esa cualidad tuya de ser tan reservadamente transparente. Me intriga y me encanta. Nunca me pude acercar lo suficiente a ti. Nunca supe qué fui para ti. Ahora soy una amiga, pero siempre me va a quedar la duda de si pudimos haber sido algo más.

No hay comentarios: