Sentí tu risa como un cayo,
como algo que siempre está ahí,
pero de repente duele.
Tal vez que fue ante mi herida
y ante la libertad
de decirte lo que siento.
He amado tu risa
hasta ese momento,
y sólo por ese momento
dejé de hacerlo.
Por un momento desee libertad,
una noche anterior,
esa libertad
coloreada en un lienzo,
y en ese momento,
en esa sonrisa,
perdí el deseo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario